El Gatillero Now
“Ramón, ¿qué haces aquí?” La voz de Lucía lo sacó del trance. Ella estaba de pie en la puerta, con su cuaderno bajo el brazo y una determinación que le recordaba a los viejos tiempos.
Ramón se ha convertido en una figura de leyenda urbana: el “vigilante de los callejones”, el hombre que aparece cuando la justicia oficial se queda corta. Sin embargo, su vida da un vuelco inesperado cuando recibe una carta anónima que dice simplemente: La misiva contiene una foto de la misma niña que salvó aquella noche, ahora adulta y con una sonrisa que oculta un secreto. El Gatillero
La lluvia golpeaba los adoquines como una percusión improvisada. Ramón se apoyó contra la fachada gastada del Café Tortoni y observó cómo la gente pasaba, sus sombrillas formando un mar de colores apagados. El olor a café recién molido se mezclaba con el humo de los cigarrillos y el murmullo de una milonga que se escapaba por la ventana del segundo piso. “Ramón, ¿qué haces aquí
“¿Qué quieres, Lucía?” preguntó él, aunque ya sabía la respuesta. Ella había descubierto algo—algo que vinculaba a Don Carlos con los nuevos crímenes de la ciudad. Y necesitaba su ayuda, porque en esa noche de sangre, él había sido el único que supo disparar con precisión. Sin embargo, su vida da un vuelco inesperado
“¿Otra ronda?” le preguntó el camarero, mientras le servía un vaso de malbec. Ramón asintió, pero su mirada no estaba en el vaso. Era el sonido distante de una pistola lo que resonaba en su cabeza, un eco que llevaba años sin escucharse.